Replay Revista - Periodismo Cultural

Mi vuelta al mundo en 182 días

London Calling

London Calling

Llega un momento en la vida en que uno tiene que darse el lujo de empezar a tachar ítems de la lista “cosas que debo hacer antes de morir”; y digamos que mi lista ha sumado sus cositas con el paso del tiempo.

Tenía 16 años cuando mi amiga Belu me dijo: “Tenés que ver el documental de Sex Pistols y vas a entender por qué son increíbles”.

Diez años después, siguen estando sus canciones en TODAS mis listas de reproducción. Sí, hasta en las de ir a correr. Que Sid Vicius se retuerza en su tumba, pero las carnes se caen con la edad y uno pasa de “punk y no me importa nada” a “punk por dentro pero tengo que entrar en el chupin”.

IR A LONDRES. Tachado

Planificar el día de tu cumpleaños en Londres puede ser alucinante. Pero sumando a eso, encontrar un hostel que era un viejo juzgado donde estuvo The Clash por disparar a unos pájaros y encontarte además después de casi un mes con tu mejor amiga en la ciudad de los Beatles y el punk, eso sí que no tiene nombre.

Hostel día 1. Volver loco al chico de la recepción preguntando cualquier cosa con tal de escucharlo hablar (acento british: hace que te enamores hasta del ciruja), dejar las valijas, buscar mapa, cámara en mano (o paraguas, fucking London) y a cumplir los deseos de adolescente.

Si Amsterdam tenía todo para el sol y llovió… Londres, paraguas y campera impermeable puesta: ni una sola nube. Hola Hyde Park.

Es increíble cómo un rayo de sol o un grado más de temperatura pueden modificar tanto una ciudad, Hyde Park parece un hormiguero; gente en musculosa, vestidos, ojotas, riendo, corriendo, felicidad pura hasta la próxima llovizna.

Todo venía bien, hasta venía perfecta con mis consumos y cuentas, ¡y ahí el momento clave! Todas las mujeres a mi alrededor paseándose con enormes bolsas de una tal tienda PRIMARK. Listo. Muerte a las cuentas, mi compulsividad salió a flor de piel y de eso no se vuelve por un largo rato. Pasando de una valija a dos, bolso de mano, cámara y toalla en mano. Bendito Maldito Primark.

Y es que Primark es el paraíso de toda mujer. Pollera, buzo, remeras (varias), cartera, billetera, cancanes, lentes, valija, 30 colitas  para el pelo, y un que otro regalo por 250 pesos, sí PESOS.  Me convertí en Carmen Yazalde 2.0.

Recapitulando. Un día antes de mi cumpleaños, Londres, llena de bolsas Happy Birthday to me 🙂

Ok. Basta de mi, las tiendas del paraíso y más de Londres

Y es que Londres tiene de todo para hacer, ver  y para todos los gustos y edades. Recorrer Portobello Market con sus puestos de antigüedades y flores, sus pintorescas casas y la puerta azul donde Hugh Grant filmó la película Notting Hill, dato redundante si los hay, pero ya que estoy ahí… También hay que ponerse un poco más musical y pasar por los estudios de Abbey Road, donde hoy miles de fanáticos pasan cada día y dejan sus firmas o frases en el muro de la entrada  y aprovechan para ver la senda peatonal donde los Beatles se sacaron la famosa foto de portada de su disco; y jamás hay que olvidarse de pasear por la ciudad en sus clásicos colectivos rojos.

Subí al London Eye (atracción que fue montada en el año 2000 para celebrar el nuevo milenio con vistas de ser removida posteriormente, pero la aceptación fue tal, que tras convertirse en un icono emblemático de la ciudad, decidieron dejarlo) visité el Palacio de Buckingham con cambio de guardia incluido, el London Bridge, que no es el de las torres que todos creen, ese es el Tower Bridge, y dejé el ansiado Camdem Town (barrio de ferias, mercados, bares y galerías de diseñadores, vintage, pero más que nada UNDER) para mi décimo séptimo cumpleaños feliz, donde finalmente 10 años después me auto-regalé el documental que marcó el inicio de todo.

Hice todo lo que debía hacer en Londres pero por alguna razón no me enamoré como para quedarme a vivir. (Aclaración: cada ciudad que paso la evalúo para ser mi posible hogar dulce hogar durante los cuatro meses que me quedan post-recorrido). Pero el día antes de irme comprando el llaverito de último momento, me ofrecen un posible trabajo de fotógrafa, ironía de la vida si las hay, Londres sería el ultimo lugar que elegiría para vivir y hoy es la opción uno.

Mail y teléfono en ansiada espera. Dedos cruzados por las dudas y tal vez quien dice… Dentro de un tiempo tal vez sea yo la que salga a Hyde Park en busca de fotosíntesis.

Nota y fotos: Aylen Bertozzi.

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