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Mi vuelta al mundo en 182 días

Año nuevo

Año nuevo

Y si, tengo un problema que arrastro desde que tengo uso de razón y es la -miles de dolores de cabeza de madre mediante-  Atención Dispersa. Sí, con mayúsculas, negrita y cursiva, lo que hace que me súper emocione con las cosas y al cabo de poco tiempo me resulten las más aburridas del mundo, o me olvide que llevaba un blog hace unos meses y no haga ni una entrada aunque tengo 4000 fotos y 1000 pensamientos o anécdotas para compartir.

Luego de pedir disculpas, camufladas de justificación, acá estoy. Abril 2016. Más renovada, más positiva, igual de dispersa.  Pero como es la 1er entrada del blog del año me voy a permitir arrancar de cero y resumir el 1er trimestre completamente increíble que me tuvo lo suficientemente ocupada como para no aparecer por acá.

La primera berretada del 2016 es la típica frase que te cansas de escuchar “AÑO NUEVO, VIDA NUEVA”. Mmm bueno no, mi vida sigue siendo la misma, le puse un poco mas de onda… pero sigue siendo la misma al fin. Y yo sigo siendo la misma, la que deja todo por amor y termina rehaciendo su vida al otro lado del océano, la que después de darse cuenta que eso fue puro impulso termina la relación y empieza de cero, la que sigue poniéndole limón a la sopa y a las papas fritas, en fin, la misma persona normal que soy siempre.

Pero este año decidí no tomarme todo tan a la tremenda. Y dejar que lo que tenga que ser, sea y lo que tenga que pasar, pase… porque después de todo soy de las que creen que todo pasa por una razón. Bueno newsflash: el 2016 la está rompiendo. Tal vez Frany tenía razón…”deberíamos dejar que la vida nos sorprenda más”.

Y así es como me encontró enero, preparándome para una muestra de fotografía, mi primera muestra de fotografía -que todos van a poder ver en mayo del vigente año en Marbella o posiblemente en Snapchap visto y considerando las distancias (chivo gratuito porque yo me lo permito!)- y exprimiéndome el cerebro como hacía mucho tiempo que no lo lograba. Haciendo catarsis de cada relación no resuelta, cada ira acumulada.

Febrero conociendo a un sueco hermoso al que no le ponía ni media ficha antes de salir y que me hizo olvidar de todos los fantasmas y los miedos, del que espero todo y nada a la vez porque me encontró relajada pensando que si tiene que ser, será… Pero que si me tengo que mudar a Suecia, me mudaría ya! Mentira. (Bueno, todos sabemos que sí).

Marzo visitando Argentina, conociendo a mi nueva sobrina, comiendo carne con guarnición de asado y choripan, churros, pico dulce y mate con gusto a momentos en familia. Bizcochos de grasa, empanadas, helados y cervezas con amigos. Todo muy sano, pero ¿quién me quita lo bailado? ¿Y los 3kilos de más? ¿Esos me los devuelven con el tax free?

En fin, así que sí, el año es nuevo, la vida la misma. ¿La actitud? 10.000 veces más positiva, evidentemente. Lo peor que puede pasar es que llegue el 1ª de enero y sea yo la que esta vez diga “Año nuevo, vida nueva”  y tenga que volver a planificar.

Fotos y texto: Aylen Bertozzi @rockandshooting

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